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Nota publicada por Las Últimas Noticias el 28/12/2021

 

La más contenta era doña Juanita, pues a sus 80 años veía como se ponía fin al uso de bolsas plásticas. “Es solo el principio, ya le pondrán atajo a este flagelo que nos está matando el medio ambiente”, decía mientras veía por televisión como estudios de instituciones competentes señalaban que en Chile el consumo aproximado de plástico anual era de 970.000 toneladas.

Y estaban los medios para intentar algo más positivo, pues en 2016, en Estados Unidos, la Fundación Ellen MacArthur había creado la “nueva economía de los plásticos” a la cual Chile se había sumado convirtiéndose en el tercer país en hacerlo y el primero en Latinoamérica, creando el “Pacto Chileno de los Plásticos”, Circula El Plástico, liderado por el Ministerio del Medio Ambiente y Fundación Chile, junto a los socios fundadores Coca-Cola, Unilever, Nestlé,  Soprole y Amcor.

Para ello, estas empresas en nuestro país fijaron las bases y se pusieron en campaña, dirigiendo sus pasos a una economía circular de los plásticos. “Es decir, partir por recolectar el material y ofrecer alternativas de transformación en otros productos finales que tengan valor para la comunidad”, señala Sebastián Tagle, gerente general de Soprole.

“El objetivo es dar circularidad a este material a través de un enfoque multifactorial que permita avanzar y proponer soluciones, como promover proyectos de infraestructura de reciclaje”, sostiene Raúl Troncoso, líder de sustentabilidad de Nestlé.

Para Emilio Espina, especialista de marketing sustentable de Amcor, la propuesta  es: “empaque responsable”, el cual considera tres elementos: empaques diseñados para ser reciclables, reutilizables o compostables; infraestructura para la adecuada gestión de los residuos, y participación del consumidor”.

Paola Calorio, directora de Sustentabilidad, Asuntos Públicos y Comunicaciones de Coca-Cola Chile, Bolivia y Paraguay, indica que “bajo la premisa de que la “basura es un error de diseño”, la economía circular promueve la optimización de recursos, la reducción en el consumo de materias primas y el aprovechamiento de los residuos, reciclándolos o dándoles una nueva vida para convertirlos en nuevos productos”.

Y en este predicamento las empresas fijaron metas y objetivos puntuales. “Nos propusimos, al 2025,  reducir a la mitad la utilización de plástico virgen; garantizar  que todos nuestros envases sean reutilizables, reciclables y compostables y utilizar al menos un 25% de plástico reciclado en nuestros envases. Para ello; invertimos en alianzas que nos permiten recolectar y procesar más plástico del que ponemos en el mercado”, aporta Nuria Hernández, gerenta general de Unilever.

Así, esta empresa lanzó detergentes diluibles y concentrados, para Omo y Drive, en envases de tres litros evitando así poner más plástico en el mercado.

No se queda atrás Nestlé, generando iniciativas hacia 2025 para tener sus envases reciclables o reutilizables “como, por ejemplo, el sistema de venta delivery del producto Purina Dog Chow, con envases reutilizables en alianza con Algramo, a lo cual se suma lo que ha generado el área de packaging en la reducción de materiales de envases y embalajes”, puntualiza Raúl Troncoso.

En ese sentido desde septiembre de 2020 triciclos eléctricos de Algramo recorren 8 comunas de Santiago vendiendo alimentos para perros a granel. La iniciativa considera un envase reutilizable con chip que se conecta a una plataforma digital, para coordinar la entrega del producto a domicilio.

En tanto, Soprole tiene actualmente el 91% de sus envases reciclables y espera llegar al 100% en 2025. “Partimos desarrollando un trabajo colaborativo con Triciclos, Recológico, Revalora, Tetra Pak, Thinking y Logipak, con quienes lanzamos “Soprole Sonrisa Cicular. El proyecto busca dar una solución integral, real y sostenible a los envases de yogurt, postres y cajas de leche. Además, buscamos habilitar 50 puntos limpios, y recolección gratuita en 39 comunas de la RM y más de 350 puntos para cajas de leche. Buscamos -junto a Techo-, nuevas alternativas de reciclaje para cajas de tetra pak y desarrollo de insumos a base de material PS (Poliestireno), utilizados en la operación de Soprole, como son las bandejas de transporte de productos”, comenta Sebastián Tagle.

En este plano, Coca-Cola anunció un objetivo más desafiante que fue recolectar el 100% de todos los empaques que se pusieran en el mercado al 2030. “Para llevar adelante esta iniciativa, que llamamos “Un Mundo sin Residuos” estamos trabajando en tres pilares de acción que son: Diseño, Recolección y Alianzas, además de trabajar en la retornabilidad, incentivando y promocionando el uso de este empaque ciento por ciento circular y aumentar su disponibilidad. Por ejemplo, una innovación fue Ecoflex de agua mineral Vital, que usa 40% menos de plástico PET  (Poli Etileno Teleftarato)”, explica la ejecutiva de Coca-Cola.

El avance de Chile en estas materias lo ha llevado a ser pionero en algunas iniciativas, como que “fue el primero en prohibir el uso de bolsas plásticas (Ley 21.100 de 2018) y la aprobación de la ley que prohíbe los plásticos de un solo uso (se pone en práctica en febrero 2022)”, reseña la gerenta de Unilever.

“Nuestro país ha progresado significativamente en su agenda de sostenibilidad, a través de la ejecución de iniciativas como la Hoja de Ruta de Economía Circular al 2040, la implementación de la Ley REP (Responsabilidad Extendida del Productor), entre otras. No obstante, aún tenemos desafíos por delante”, sostiene Emilio Espina, de Amcor.

Paola Calorio, ejecutiva de Coca-Cola tiene más que claro el objetivo final. “Como compañía buscamos transitar hacia una economía circular con desafíos y acciones claras. Somos todos parte de este gran desafío y como ciudadanos debemos escoger aquellos productos con mayor reciclabilidad o posibilidades de reúso”.

Ahora el desafío es para todos quienes somos consumidores.


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